Cuando audito una web, casi siempre veo el mismo problema

Cuando hago auditorías SEO —y llevo unas cuantas encima— hay dos fallos que se repiten con una regularidad casi incómoda: no hay blog y no hay reputación. Y da igual el sector. Da igual si es una pyme, un profesional liberal o una empresa que factura millones. El patrón se repite. Empiezo por el blog, o mejor dicho, por su ausencia. Muchas webs siguen funcionando como si estuviéramos en 2012: una home bonita, una página de servicios bien escrita, un “quiénes somos” correcto… y ya. Nada más. Cero contenido vivo. Cero señales de actividad. Google entra, mira alrededor y piensa: vale, correcto… pero poco más. Y cuando no publicas, no creas contexto, no atacas long tails, no respondes preguntas reales y no das motivos para que alguien vuelva. Simplemente existes. Y hoy, existir no es suficiente. El blog no es para escribir por escribir ni para soltar artículos genéricos llenos de palabras clave. Es para demostrar que sabes de lo tuyo, que entiendes los problemas reales de tus clientes y que llevas tiempo en esto. Cuando audito una web sin blog, sé que el crecimiento orgánico va a ser lento, caro o directamente imposible. Porque falta base. Falta profundidad.
Alex Amigo

¿Necesitas ayuda con tu estrategia SEO?

Trabajemos juntos para hacer crecer tu negocio con una estrategia digital personalizada.

Falta recorrido. El segundo gran fallo es la reputación, o más bien la inexistencia de ella. Webs que no tienen menciones externas, ni enlaces naturales, ni reseñas, ni referencias, ni señales claras de que alguien habla de esa marca fuera de su propio dominio. Todo pasa “dentro de casa”. Y eso a Google no le convence demasiado. No se trata solo de enlaces, que también. Se trata de marca. De que te mencionen en otros medios, de aparecer en perfiles profesionales bien trabajados, de tener opiniones reales, de que tu nombre suene aunque sea un poco. Cuando no hay reputación, el algoritmo desconfía. Y con razón. Si nadie te cita, nadie te recomienda y nadie te enlaza, ¿por qué debería darte visibilidad? Lo curioso es que muchas veces el problema no es técnico. La web carga bien, está indexada, no hay grandes errores. El problema es estratégico. Falta contenido y falta autoridad. Y eso no se arregla con un plugin ni con cuatro ajustes rápidos. Por eso, cuando alguien me pide una auditoría SEO, casi siempre acabo diciendo lo mismo: antes de pensar en trucos, hay que construir. Blog, constancia, foco y reputación. Funciona. Y cuando se hace bien, se nota mucho.