El link building bien hecho (en 2026)

El link building bien hecho (en 2025)

El link building no está muerto.
Lo que está muerto es hacerlo mal.

Durante años se ha confundido construir enlaces con comprar URLs al peso, sin importar el contexto, el mensaje o quién está leyendo ese contenido. Eso funcionó cuando Google era el único árbitro. Hoy ya no.

El link building bien hecho empieza por una idea simple: no se construyen enlaces, se construye autoridad.

Un enlace no vale por su DR, ni por el tráfico estimado, ni porque esté en “un medio grande”. Vale por lo que dice de tu marca, dónde lo dice y cómo se repite ese mensaje en el ecosistema.

El error clásico

El enfoque tradicional pone el foco en la cantidad de enlaces, las métricas de la herramienta de turno, los anchors forzados y los artículos genéricos que podrían hablar de cualquier cosa.

El resultado suele ser el mismo: enlaces que no construyen marca, no generan recuerdo y no ayudan a posicionarte en búsquedas reales, ni humanas ni generativas.

Qué es hacerlo bien

El link building bien hecho funciona más como PR digital que como SEO táctico.

El mensaje importa más que el enlace.
La afinidad temática pesa más que la autoridad genérica.
La mención repetida en varios sitios vale más que un enlace aislado.

Hoy el contenido debe estar pensado para personas, para buscadores y para sistemas generativos. Si no encaja ahí, el enlace es ruido.

Un buen enlace puede incluso no llevar enlace.
Una buena mención, en el medio adecuado y con el mensaje correcto, puede tener más impacto que diez enlaces mal planteados.

Un truco real para conseguir menciones y enlaces (sin pedirlos)

Uno de los métodos que mejor funciona hoy empieza en Google News, no en una plataforma de enlaces.

Alex Amigo

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La lógica es simple: si un tema ya es noticia, no tienes que inventarte nada. Solo sumarte bien.

Busca tu temática en Google News, no tu marca. Observa si durante varios días distintos medios están hablando del mismo asunto. Ahí hay una ventana real.

Entra en los artículos y fíjate en quién escribe, qué enfoque repite y qué se queda sin explicar. Casi siempre hay un hueco: una consecuencia práctica, un dato o una interpretación que nadie está bajando a tierra.

Cuando contactas, no vendas tu empresa. Aporta contexto. Algo tan sencillo como:
“He visto que estás cubriendo este tema y hay un ángulo que no se está tratando. Si te sirve, te lo explico”.

Deja el mensaje preparado para ser citado: frases claras, cortas, reutilizables. Eso es lo que luego termina convirtiéndose en una mención, una cita, un enlace o un fragmento que acaba en Google, en AI Overviews o en un LLM.

No estás pidiendo un enlace.
Estás ayudando a alguien a hacer mejor su trabajo.

Enlaces como efecto secundario

Cuando aportas valor real al medio, encajas en su narrativa y ayudas a su audiencia, el enlace llega solo… o no. Y no pasa nada.

Porque el objetivo no es el enlace.
El objetivo es que cuando alguien piense en tu temática, piense en ti.

Mis Conclusiónes

El link building bien hecho no va de trucos ni de atajos.
Va de criterio, contexto y coherencia.

Si solo compras enlaces, estás pagando visibilidad prestada.
Si construyes presencia y mensaje, estás creando autoridad propia.

Y eso, hoy, es lo único que escala.